jueves, 26 de marzo de 2015

EL CÁNCER DE MAMA UNA ENFERMEDAD MORTAL...




¿QUÉ ES?

Las mamas o senos se componen de grasa, tejido conectivo y glandular. En este tejido se encuentran las glándulas productoras de leche de las que nacen unos 15 ó 20 conductos mamario, para transportar la leche hasta el pezón, rodeado por la areola. Estos lobulillos y conductos se encuentran en el estroma, un tejido adiposo, en el que también están los vasos sanguíneos y linfáticos. Los tejidos mamarios están conectados, además, con un grupo de ganglios linfáticos, localizados en la axila. Estos ganglios son claves para el diagnóstico del cáncer de mama, puesto que las células cancerosas se extienden a otras zonas del organismo a través del sistema linfático. Cuando se habla de ganglio centinela se alude, precisamente, al ganglio más cercano al lugar donde se localiza el cáncer.

SÍNTOMAS DE CÁNCER DE MAMA

Diversas investigaciones han encontrado un grupo de factores de riesgo, o circunstancias, que hacen a una persona más propensa para desarrollar el tumor.

Edad: el riesgo aumenta con la edad. La mayoría de cánceres de mama se produce sobre los 50 años; a los 60 el riesgo es más elevado y resulta muy poco frecuente por debajo de los 35 años, aunque también es posible.

Sexo: las mujeres son las más propensas a desarrollar cáncer de mama. Los hombres también pueden sufrirlo, pero la probabilidad es de uno por cada cien mujeres.

Antecedentes familiares: las posibilidades aumentan si una hermana, madre o hija ha sufrido esta enfermedad. Además este riesgo se eleva si el familiar que ha padecido cáncer lo ha hecho antes de la menopausia, o si ha afectado a los dos senos.

Haber sufrido otro cáncer: el riesgo de cáncer de mama aumenta si se ha sufrido previamente otro cáncer, especialmente de ovario o de colon, o un carcinoma lobular o ductal in situ (dos tipos de tumor maligno que aparecen en los lóbulos o en los conductos galactóforos de los senos, o conductos mamarios). Otro posible factor de riesgo es una hiperplasia benigna, una especie de tumor no maligno, que altera el tejido del seno.
Menopausia tardía (posterior a los 55 años)
No haber tenido hijos, o el primer parto a partir de los 30 años.

Factores medio ambientales: se está investigando la posible influencia de pesticidas, campos electromagnéticos o contaminantes en agua y comida.

Estilo de vida: algunas investigaciones han hallado un posible vínculo entre el consumo de alcohol y el desarrollo de cáncer de mama.

Obesidad: A pesar de no tener ninguna constatación científica definitiva, muchos investigadores indican que seguir una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como practicar ejercicio físico de forma regular pueden ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama.

Estrés: Una vida activa hasta límites excesivos no es conveniente ni beneficiosa. Llevar una vida estresante es nocivo para la salud y, en consecuencia, puede favorecer la aparición de enfermedades

THS: Ciertos investigadores indican que a partir de los 10 años con terapia hormonal sustitutiva (THS) puede aumentar el riesgo de cáncer, mientras que otros destacan que no importa durante cuánto tiempo se ha tomado en el pasado, puesto que el riesgo de cáncer existe entre las que siguen la terapia hormonal, no entre las que la siguieron en un pasado.

PREVENCIÓN
La autoexploración y las mamografías son las herramientas más útiles para encontrar bultos sospechosos en los pechos. En general, la técnica de la mamografía facilita la detección de pequeños bultos, difíciles de predecir mediante la palpación de la mama. Este tipo de prueba debe repetirse anualmente a partir de los 45 años.



TIPOS DE CÁNCER DE MAMA

No todos los bultos que aparecen en las mamas son un síntoma de cáncer. De hecho, nueve de cada diez bultos son benignos. Estos bultos no cancerosos pueden ser fibrosis o tumores de tejido conectivo y glandular, o bien, quistes o bolsas llenas de líquido. Los tumores benignos de mama (fibroadenomas) no constituyen un peligro para la vida y suelen tener fácil tratamiento. El principal tipo de cáncer de mama es el adenocarcinoma, que se produce en tejidos glandulares de cualquier parte del organismo. Los tumores específicos del seno son:

Carcinoma ductal

(Localizado en los conductos). El carcinoma ductal in situ se encuadra en los conductos mamarios o galactóforos, a través de los cuales la leche llega hasta el pezón. Si no se trata, puede extenderse más allá de los conductos mamarios y originar metástasis. Por esto es muy importante detectar a tiempo su presencia, para evitar la progresión hacia el cáncer. Esta detección sólo puede realizarse a través de pruebas específicas, como una mamografía, puesto que el carcinoma in situ no suele producir ningún síntoma. El carcinoma ductal invasor, o infiltrante invade el tejido adiposo del seno, desde uno de los conductos. El carcinoma invasor es el más frecuente de los cánceres de mama; supone aproximadamente el 80 por ciento de todos los que se producen.

Carcinoma lobulillar o lobular
Dentro de este tipo se encuentra el carcinoma lobular in situ, también llamado neoplasia lobular. El carcinoma lobular invasor sigue el mismo proceso de filtración que el carcinoma ductal invasor hacia el tejido adiposo, pero desde los lobulillos.

Cáncer inflamatorio de mama
Menos frecuente. Se trata de un cáncer bastante agresivo, que crece rápido. Se denomina inflamatorio porque las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos y esto se manifiesta en la piel, que adquiere una apariencia gruesa y ahuecada, similar a la de una cáscara de naranja.

Otros tipos
También poco frecuentes de cáncer de mama son el mucinoso o coloide, en el que las células cancerosas producen cierta mucosidad, y el medular, un tumor infiltrante, pero con mejor pronóstico que otros cánceres invasores.

Cáncer de Paget
se propaga por la piel del pezón y de la areola. En este tipo de cáncer, la piel del pezón y de la areola aparece escamosa y rojiza, con ocasionales pérdidas de sangre. En ocasiones, la enfermedad de Paget puede estar asociada con un carcinoma in situ o infiltrante.

DIAGNÓSTICOS

La mamografía es una prueba de imagen por rayos X que detecta la presencia del tumor en la mama, antes de que sea perceptible al tacto. Al ser el mejor método de detección, los especialistas recomiendan que todas las mujeres se realicen esta prueba cada año, a partir de los 50-55 años. Estas pruebas pueden completarse con otras más específicas, para detectar la gravedad del cáncer, tales como una resonancia magnética (RM), una ultrasonografía, o una biopsia, en la que se toma parte del tejido afectado para analizar en el laboratorio las características de las células cancerosas.

TRATAMIENTOS
Cirugía. El tipo de intervención quirúrgica depende de la extensión del tumor. Si el tamaño del tumor lo permite, el cirujano puede realizar una lumpectomía, que consiste en la extirpación de parte del tejido mamario. Con la mastectomía, en cambio, se extirpa la mama por completo. Ambas intervenciones pueden requerir la erradicación de los ganglios linfáticos más próximos (situados en la axila).

Radioterapia. Es un tratamiento local, al igual que la cirugía. De hecho, en ocasiones se administra radioterapia después de una intervención quirúrgica, para eliminar las células cancerosas que no hayan sido extirpadas. La radioterapia es una eleva concentración de rayos X dirigida a un punto concreto. Al aplicar este tratamiento tras extirpar un cáncer, los médicos se aseguran de erradicar por completo el tumor.

Quimioterapia. Junto con la terapia hormonal, son los tratamientos más utilizados en cáncer de mama. Los tratamientos hormonales persiguen detener la progresión del cáncer, alterando los niveles de hormonas femeninas. En cambio, la quimioterapia erradica las células cancerosas, destruyéndolas. Estas son las principales familias de quimioterápicos empleados contra el cáncer de mama:

Alquilantes: actúan sobre el ADN evitando que la célula cancerosa se reproduzca. A esta familia pertenece busulfán, cisplatino, ciclofosfamida, dacarbazina, ifosfamida, mecloretamina y melfalán.

Antimetabolitos: interfieren en el crecimiento del ADN y del ARN celular. Se encuentran en este grupo: 5-fluoracilo, metotrexato, gemcitabina, citarabina y fludarabina.

Antibióticos antitumorales: actúan en el ADN deteniendo la acción de ciertas enzimas causantes de la mitosis (división por la que se reproducen las células). Algunos de ellos son la bleomicina, dactinomicina, daunorubicina, doxorrubicina e idarrubicina.

Inhibidores de la mitosis: son sustancias de origen natural que frenan la mitosis (fórmula de reproducción celular). Estos inhibidores incluyen el paclitaxel, docetaxel, etoposida, vinblastina, vincristina y vinorelbina. La quimioterapia se administra generalmente por vía intravenosa , aunque algunas veces pueden darse quimioterápicos por vía oral o incluso intramuscular. Normalmente se deja de una a cuatro semanas entre una administración y otra de quimio. Estos ciclos o cursos los establece el oncólogo según el grado de enfermedad y la tolerancia a los efectos secundarios de la quimioterapia.

Terapia hormonal

Tamoxifeno: constituye el tratamiento hormonal utilizado con más frecuencia en el cáncer de mama. Este fármaco evita la liberación de estrógenos, con el fin de que las células afectadas por el cáncer no sigan extendiéndose.

Toremifeno: al igual que el Tamoxifeno, es un modulador del receptor estrógenico y parece haber demostrado eficacia en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer de mama.


Progestágenos: estas hormonas se producen de forma natural en el organismo de las mujeres, pero sus derivados artificiales pueden ser útiles en determinados tumores de mama. Junto con los progestágenos, otras terapias hormonales pueden ser la aromatasa, los análagos de la LHRH y la somatostatina, estos últimos suelen utilizarse entre las pacientes postmenospáusicas.

lunes, 23 de marzo de 2015

CÓMO MAQUILLAR LAS OJERAS





Para esos días en los que tus ojos reflejan que no dormiste bien, el corrector se convierte en la mejor de tus armas, pues equilibra y da luz a tu mirada. Hay muchos tonos, pero los más adecuados para cubrir las ojeras son:

 Amarillo: Ideal para desaparecer las ojeras violetas o muy oscuras. Además, también te ayuda a deshacerte de las manchitas en tu piel.

Salmón: Si tu tez es muy clara y tus ojeras tienden a adquirir un tono azulado, este color será tu aliado para difuminarlas.

Rosado o tono piel: Disimula las que no están muy marcadas y ayuda a unificar el tono de tu cutis.

Una vez que hayas elegido el color que va mejor con tu problema, deberás usarlo así:

Tu cutis debe estar perfectamente humectado y limpio.
Coloca un poco de producto en un pincel tu dedo anular y espárcelo con pequeños toquecitos en el la parte inferior de tus ojos, no arrastres tu dedo, pues lo único que conseguirás será eliminar el corrector.
La clave es difuminar muy bien para que luzca natural, continúa haciéndolo con ligeros golpecitos, ten especial cuidado en las orillas, trata de que el producto se funda muy bien en tu piel.
Siempre aplica una pequeña cantidad de corrector, después, si lo necesitas, puedes utilizar un poco más.
Con una brocha, da una pincelada de polvos translúcidos para sellar el corrector y que éste dure más tiempo.

Ahora estás lista para continuar con tu rutina de maquillaje: un toque de polvo facial, blush, delineador y rímel, serán suficientes para darte una apariencia descansada y fresca.

¿Sabías que…?

 La fuerza de tu dedo anular es menor que la de tu índice, por eso se recomienda aplicar el corrector con el anular, así evitarás romper accidentalmente las venitas o vasitos sanguíneos de esta delicada zona, previniendo la aparición de arrugas prematuras. 


Y como consejo final, NUNCA de los nuncas optes por un corrector BLANCO para disimular las ojeras, pues sólo conseguirás que se hagan más notorias

domingo, 22 de marzo de 2015

CÁNCER DE OVARIO





El cáncer ovárico es una enfermedad en la cual las células malignas que provocan el tumor se forman en los tejidos de los ovarios. Los ovarios, que forman parte del sistema reproductor femenino, se localizan en la pelvis, uno a cada lado del útero. Tienen más o menos el tamaño y forma de una almendra, y se encargan de secretar los óvulos y las hormonas sexuales femeninas.
El cáncer de ovario es la primera causa de muerte por cáncer en el aparato reproductor femenino, aunque no es el más frecuente; y la sexta causa de fallecimiento por cáncer en la mujer.

Este cáncer lo padece una de cada 70 mujeres, se presenta con mayor frecuencia entre los 65 y los 80 años de edad y el pronóstico, como en todos los cánceres, es peor cuanto mayor es el estadio (grado de desarrollo de la enfermedad) del mismo. En este caso, cuando se detecta el tumor el estadio es ya avanzado, y el tumor suele haberse extendido fuera de los ovarios, de ahí que tenga tanta mortalidad.

Por eso es tan importante el diagnóstico precoz de este tumor, ya que permite mejorar el pronóstico, que, por otro lado, cada vez es algo mejor gracias a los avances que se están produciendo en el tratamiento médico y la cirugía relacionados con el control de esta enfermedad.

También es muy importante el apoyo psicológico que recibe la paciente al ser diagnosticada y, en general, durante todo el tratamiento, ya que le ayudará a afrontar mejor este proceso.

Causas del cáncer de ovario


No se conocen las causas del cáncer de ovario, aunque sí se ha observado que existen una serie de factores que predisponen a una mujer a desarrollar este tipo de cáncer, mientras que otros factores disminuyen el riesgo de padecer la enfermedad.

Factores de riesgo del cáncer de ovario
Teoría de la ovulación incesante: el traumatismo-rotura que se produce durante cada ovulación para que salga el óvulo del ovario puede resultar un estímulo para la aparición del cáncer de ovario. Por este motivo, las mujeres sin descendencia corren un riesgo mayor, ya que la gestación supone un período de reposo ovulatorio, y aquellas que no han estado embarazadas habrán sufrido un mayor número de ovulaciones.

Genético: aparece con mayor frecuencia en aquellas mujeres con una historia familiar de cáncer de ovario. Se ha observado que el 30% de los cánceres de ovario expresan niveles elevados de determinadas mutaciones genéticas.
Edad: a mayor edad, mayor riesgo.

Factores protectores del cáncer de ovario

El síndrome de ovario poliquístico (SOP), ya que esta afección impide que se produzca la ovulación en las mujeres afectadas por este trastorno.
Los anticonceptivos orales; al tomar anticonceptivos hormonales se evita la ovulación.
La ligadura de trompas y la histerectomía, causan una disminución de la ovulación al alterarse la vascularización de la zona.
Los embarazos.
  
Tipos de cáncer de ovario



Cuando hablamos de cáncer de ovario se pueden distinguir diversos tipos de tumores. A continuación se relacionan algunos de los más comunes:

Tumores epiteliales
Constituyen la mayor parte de los tumores de ovario, hasta el 75% (incluyendo benignos y malignos) y el 90% de los malignos. Esta definición incluye un conjunto de tumores derivados del epitelio del ovario (tejido que lo cubre), y los más comunes son:
Serosos (60-80%): Cistoadenoma, cistoadenocarcinoma. Son los más frecuentes, y suelen ser bilaterales.  Globalmente malignizan 3 veces más que los mucinosos.
Mucinosos (25%): Cistoadenoma, cistoadenocarcinoma. Suelen ser benignos, y pueden llegar a alcanzar un gran tamaño.
Endometroides (20%): (endometrioma, carcinoma). La mayoría son malignos, y en algunas ocasiones se asocian a adenocarcinoma de endometrio.

Germinales
Constituyen el 25% del total, pero son el 60% de los tumores que aparecen en mujeres jóvenes, y suelen producir dolor y distensión abdominal.
El teratoma quístico maduro es el más frecuente (90%) y es benigno, sin embargo, el resto de los tumores de este grupo son malignos. Los más destacados son:

Teratoma quístico benigno o quiste dermoide: es muy frecuente y normalmente benigno. En su composición predominan tejidos como glándulas sebáceas, sudoríparas, pelo…

Disgerminoma: es el tumor maligno más frecuente de este grupo, y el maligno más frecuente en pacientes menores de 30 años.

Tumores de los cordones sexuales-estroma
Es el grupo menos frecuente, y constituyen el 5% de los tumores del ovario.
De la granulosa: son más frecuentes en mujeres postmenopáusicas, y producen estrógenos (hormona femenina), por lo tanto pueden presentar síntomas precozmente debido al aumento de estrógenos, como ausencia de la menstruación o, por el contrario, sangrados abundantes, aumento del grosor del endometrio... Al manifestar síntomas de forma temprana, se diagnostican en estadios poco avanzados, lo que mejora el pronóstico.

De la teca-fibroma: suelen ser benignos, y aproximadamente la mitad producen estrógenos y/o andrógenos (hormona principalmente masculina), lo que puede facilitar un diagnóstico temprano, como en el caso de los tumores derivados de la granulosa.

Androblastoma: normalmente son benignos, y reproducen elementos testiculares, por lo tanto la mitad de estos tumores pueden producir andrógenos, y esto puede derivar en síntomas como: acné, aumento de tamaño del clítoris, disminución del sangrado menstrual…, es decir, signos de virilización, y por esto constituyen la primera causa de virilización de origen ovárico.

Síntomas del cáncer de ovario


Los síntomas del cáncer de ovario no suelen ser específicos, sino que son comunes a otras patologías menos graves, por ejemplo del aparato digestivo, por lo que es frecuente que el diagnóstico llegue cuando el tumor está ya en una etapa avanzada.

Además, los síntomas se manifiestan cuando hace tiempo que se padece la enfermedad y, al ser similares a los causados por patología digestiva, pueden tratarse erróneamente durante un tiempo, en muchos casos con antiácidos.

Los síntomas del cáncer de ovario más frecuentes son:
Hinchazón abdominal.
Dolor abdominal.
Hemorragia vaginal irregular, que aparece fuera del periodo menstrual.
Estreñimiento, gases, fuerte micción.
Náuseas y vómitos.
Pérdida de apetito.
Disminución o aumento inexplicable de peso.
Dolor de espalda.
Síndrome constitucional (cansancio, pérdida de peso..) en tumores con gran crecimiento y que se encuentran en estadios avanzados.
Pueden aparecer complicaciones como: ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal), torsión, rotura, obstrucción intestinal, diseminación del cáncer a otros órganos, infección...

Diagnóstico del cáncer de ovario
El diagnóstico definitivo del cáncer de ovario se establece mediante el estudio de los tejidos afectados, pero la historia clínica, las técnicas de imagen y los marcadores séricos orientan (muy fielmente en algunos casos) acerca del diagnóstico.
Técnicas de imagen

Ecografía vaginal doppler
Es la técnica de imagen más efectiva en el diagnóstico del cáncer de ovario,  y permite evaluar si una masa detectada es sólida o se trata de un quiste lleno de líquido.

Se sospecha malignidad cuando en la ecografía se detectan, entre otras, alguna de las siguientes características:
Localización bilateral.
Aspecto sólido y quístico.

Presencia de tabiques gruesos, partes sólidas en su interior.
Tamaño mayor de 10 cm en mujeres en edad fértil, o mayor de 5 cm en postmenopáusicas.

Presencia de ascitis (líquido en el abdomen).

Detección de nuevas formaciones vasculares.

Tomografía computarizada

Su principal utilidad es determinar si el cáncer de ovario se ha diseminado hacia otros órganos. Además sirve para comprobar el tamaño del tumor y si los ganglios linfáticos están agrandados.

Resonancia magnética
Las imágenes que se obtienen con esta técnica son más completas que las conseguidas con la tomografía computarizada, en cuanto a la definición de las lesiones y la evaluación de la diseminación del tumor.

Diagnóstico precoz del cáncer de ovario: screening
En mujeres con familiares de primer grado afectadas por cáncer de ovario o cáncer de mama, se suele aconsejar (aunque no hay evidencia científica de la utilidad de este screening) ecografía y medición de Ca 125 anualmente, para descartar posibles síndromes familiares que incluyen cáncer de ovario.

Tratamiento del cáncer de ovario
Habitualmente, el tratamiento del cáncer de ovario se aborda mediante las siguientes técnicas:

Cirugía
El tratamiento básico del cáncer de ovario es quirúrgico, y suele consistir en una cirugía radical, en la que se extirpan el útero y los ovarios, se explora el peritoneo (y se toman biopsias si hay lesiones sospechosas), se eliminan los ganglios de la zona, y puede ser incluso necesario quitar segmentos intestinales, con el fin de eliminar todas las posibles localizaciones del tumor.
En las pacientes jóvenes que deseen tener descendencia, se puede realizar una cirugía más conservadora en algunos casos, que se completaría posteriormente, una vez cumplidos los deseos de descendencia.
En estadios avanzados se extirpa la mayor parte posible del tumor, de manera que lo que quede pueda intentar tratarse tras la cirugía con quimioterapia.
Si no hay opción de cirugía se trata con quimioterapia.

Quimioterapia
Se emplea en función de los estadios y el éxito de la cirugía, como terapia adyuvante para eliminar las posibles células malignas que hayan sobrevivido a la operación. El número de ciclos de tratamiento que recibirá la paciente de cáncer de ovario dependerá de la etapa de su enfermedad en la que se encuentre. En este tipo de cáncer la quimioterapia puede ser administrada en vena (intravenoso o IV) o en el vientre (intraperitoneal o IP). Ver más sobre la quimioterapia
Recientemente los expertos han incorporado al tratamiento con quimioterapia una terapia antiangiogénica con un anticuerpo monoclonal frente a VEGF que mejora significativamente el pronóstico del cáncer de ovario.

Seguimiento
Es muy importante detectar precozmente las recidivas, por eso hay que hacer revisiones periódicas, que pueden incluir:
Examen físico.

Analítica: hematología, bioquímica y marcadores tumorales (Ca 125).


Pruebas de imagen: ecografía, TAC o resonancia.

sábado, 21 de marzo de 2015

MASCARILLAS DE COCO Y OTRAS RECETAS DE BELLEZA NATURAL






El coco es el fruto del cocotero originario de las regiones tropicales donde se aprovecha su contenido (alimentación) y su cáscara (utensilios de cocina y otros).

El coco tiene una fibrosa cáscara de color marrón (en algunas variedades son verde) y una pulpa blanca y aromática.

La pulpa de coco se puede consumir fresca o seca y tiene un alto contenido de fósforo lo hace adecuado para reforzar el sistema nervioso. Sin embargo, ésta es muy calórica pulpa contiene muchas calorías y grandes cantidades de grasas saturadas las cuales elevan los niveles de colesterol en sangre, por esta razón no hay que abusar de su consumo.

A diferencia de su pulpa, el agua de coco es baja en calorías y grasas, y posee un balance natural de sodio, potasio, y magnesio, lo que la convierte en una bebida electrolítica muy saludable ¡y natural!, ideal para rehidratarte en esta temporada de calor. También tiene propiedades diuréticas y digestivas.

  
Propiedades cosméticas del coco:
El aceite de coco se absorbe fácilmente en el cabello y en la piel porque tiene una estructura molecular pequeña.
Es un humectante fabuloso para el cabello, pero no así para la piel (a menos que sea extremadamente reseca) ya que puede tupir los poros.
En el sureste de Asia, el aceite de coco es ampliamente utilizado para proporcionar brillo al cabello.

Champú de aceite de coco


Ingredientes
1/4 taza de leche de coco
1/3 taza de jabón de castilla líquido
1 cucharada de aceite de coco
1 cucharadita de aceite de almendras
10 a 20 gotas de aceite esencial de lavanda o rosa
Modo de aplicación
Mezclar todos los ingredientes en una licuadora o batidora y verter en un frasco de champú reciclado vacío o frasco y agitar bien.   Lavar la cabeza con este champú 2 veces al mes y enjuagar bien.
Nota: Puede preparar un enjuague de 50% de agua y 50%de vinagre blanco para un buen acabado.

 Mascarilla de aceite de coco para el cabello


Ingredientes
1 cucharada de miel orgánica
3 cucharadas de aceite de coco
1 yema de huevo cruda batida
Modo de aplicación
Mezclar bien y colocar esta preparación en los extremos del cabello hasta llegar al cuero cabelludo mientras aún este mojado, pero sin gotear.
Envolver la cabeza en una toalla húmeda caliente o un gorro de ducha y dejar actuar durante 30 minutos. Enjuagar y lavar el pelo como de costumbre.

Aceite de coco acondicionador profundo


Ingredientes
1 aguacate fresco y madura
2 cucharadas de aceite de coco
2 cucharadas de agua purificada
2 cucharadas orgánica (preferentemente crudas) de crema de leche
Modo de aplicación
Mezclar todos los ingredientes y colocarlo en el cabello mediante el uso de un peine de dientes anchos y cubrir con un gorro de ducha o una envoltura de la cabeza en una toalla caliente durante unos 30 minutos.

Permitir que el acondicionador de aceite de coco profunda penetre profundamente en el cabello y el cuero cabelludo y luego enjuagar el acondicionador con agua tibia. Lavar con nuestro champú hecho en casa el aceite de coco y enjuague.

Crema de azahares y aceite de coco


Esta crema es rica en ácidos grasos esenciales. Por ello, nutre, suaviza y protege la piel, retardando el proceso de envejecimiento.
Ingredientes
30 gramos de cera de abeja
5 gramos de aceite de aguacate
60 gramos de aceite de coco
45 gramos de aceite de almendras dulces
1 cucharadita de tintura de benjuí
30 gramos de agua de azahares
Modo de aplicación
Poner en un refractario la cera de abeja y los aceites.  Colocarlos a baño María durante el tiempo necesario para que se mezclen perfectamente.
Retirar del fuego, agregar el benjuí y el agua de azahares.  Batir con una pala de madera hasta que la mezcla se enfríe.
Envasar en un tarro de vidrio previamente frotado con alcohol.  Aplicar de día o de noche.

 Otras recetas de belleza natural con coco
Loción para manos resecas Tomar un poco de aceite de coco y ponerlo en un recipiente pequeño y calentarlo a fuego (no usar microondas). Después esperar que se refresque unos minutos y tomar el aceite en la palma de la mano.  Masajearlo entre las manos.  Repetir esta receta dos veces a la semana.

Loción corporal para piel seca Tomar un poco de aceite de coco y ponerlo en un recipiente pequeño y calentarlo a fuego (no usar microondas). Después esperar que se refresque unos minutos y tomar el aceite en la palma de la mano.  Masajear el aceite, después de un baño o ducha, en las áreas que presenten más sequedad  (talones, codos, cuello, etc.)  Puede eliminar el exceso de aceite pasando suavemente una toalla turca.

Removedor de maquillaje de ojos: Derretir un poco de aceite de coco en la palma de la mano y aplicarlo a una bola de algodón.  Quitar el maquillaje de los ojos suavemente.


Pasta de dientes: Mezclar 1 cucharada de bicarbonato de sodio y 1 de aceite de coco hasta lograr una pasta fina.